Las mañanas son de verdad muy alentadoras, pues
en ellas te llenas de energías, nace en ti un nuevo deseo de pensar
que estas feliz, que estás a gusto, que estas bien contigo mismo.

Pasadas las horas este sentimiento de plenitud se va haciendo cada vez
más efímero, pues ves como minuto a minuto te vas viendo
cada vez mas solo ya que esas personas que ocupan tu día y que
llenan ese espacio que tienes vacío van haciendo su espacio para
sus propias cosas.

Cuando llega la noche es que piensas tengo todo y no tengo nada y es cuando dices: "tanta gente que te quiere y tanta gente que te apoya y te da la mano, debe partir ha hacer su propia vida, hacer su propia historia".

Es cuando buscas bajo cualquier medio el no dormir temprano por temor
a que los fantasmas de la soledad te visiten, es cuando dices tengo todo y no tengo nada y aunque no soy de las personas que le gusta plasmar dolor o plasmar tristeza, no puedo dejar de sentirme como si la vida me diera todo a cuenta gotas o por partes, como si yo hubiera hecho lo mismo con ella.

Solo me queda el deseo de seguir adelante, de seguir corriendo hasta
que las personas y yo mismo me crea que soy en gran parte feliz.